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7 feb 2014

Grandes rutas: Camino de Santiago. 100 consejos peregrinos



Es absolutamente imposible dar a un futuro peregrino toda la información que va a necesitar en el Camino. Algunos veteranos que ya lo han realizado, confeccionaron esta lista con un centenar de consejos de esos que casi nunca se mencionan en las guías y que muy bien podrían resumirse en uno solo: ten sentido común.



Antes de ir:


Si has decidido ir este año al Camino de Santiago, intenta al menos que no sea en agosto.


Las mejores épocas son primavera y otoño. En verano está masificado y el sol aprieta. En invierno está solitario y hace frío.

No se te ocurra ir pensando que está chupao. Si habitualmente no caminas largas distancias es muy posible que tengas que retirarte a los pocos días.

Hazte un chequeo médico y en especial visita al podólogo para saber si te conviene llevar plantillas u otro elemento ortopédico.

Ponte en contacto con la asociación de amigos del camino más cercana. Ellos te dirán donde puedes obtener el carnet de peregrino y otra información valiosa. Puedes consultar el listado de asociaciones

Lee todo lo que puedas sobre el Camino historia, leyendas, anécdotas, vivencias, arte…

Comportamiento:

Actúa pensando que no eres el primero ni el único peregrino.

 Un aforismo del Camino resume perfectamente cómo debes comportarte: «El turista exige, el peregrino agradece».

Cierra las verjas y vallas que encuentres en el camino. No entres en sembrados y no molestes a los animales.

Respeta la propiedad y la intimidad de las personas. No siempre tienen ganas de hablar ni de compartir su tiempo y experiencias.

No lo tomes como un entrenamiento o una competición. Disfruta de él y de todo lo que representa. No es obligatorio ser creyente para empaparse de su esencia.

Respeta los oficios religiosos. No los interrumpas y muéstrate respetuoso en las iglesias: entra con ropa adecuada, pide permiso para hacer fotografías y manténte en silencio.

Transporta la basura hasta los pueblos y échala en los contenedores. La AACS de Madrid retiró el año pasado 1.000 kg de basura en un pequeño tramo.

  Si te ves obligado a aliviarte entre albergues, sepárate una veintena de metros del camino, tapa las heces con una piedra o tierra y guarda el papel sucio en una bolsa de plástico para deshacerte de él en el siguiente pueblo.

  Si eres fumador (de tabaco o de cualquier otra cosa) no lo hagas en lugares cerrados y pide permiso antes de hacerlo.

  Viajarás solo o sola si tú quieres. Si deseas caminar en silencio pero te asusta quedarte solo, camina a cierta distancia de algún grupo siempre a la vista.

La solidaridad y no el euro es la moneda de cambio más apreciada entre los peregrinos.

  No utilices los libros del peregrino de los alberguespara escribir chorradas o hacer dibujos soeces. Si no tienes nada interesante que decir no lo digas.




  Respeta y disfruta del silencio.

  Informa en los albergues de cualquier anomalía que detectes: vehículos en calzadas peatonales; señales rotas, etcétera.

Utiliza modelos de móvil con pilas. Es terrible ver los enchufes de los albergues ocupados por los cargadores. En algunos albergues ya lo tienen prohibido.

  Reflexiona sobre la utilidad real de llevar el móvil conectado. Desconecta de la vida de siempre y disfruta plenamente del Camino. Puedes acordar con la familia la hora en que te pueden llamar.

  Apaga siempre el teléfono móvil al acostarte.



Dormir

  Los albergues son en muchos casos instalaciones muy austeras. Si quieres lujos tendrás que pagarlos.

  La mayoría de los albergues del Camino no reciben subvenciones y necesitan tu donativo par mantenerse.

  Antes de exigirles piensa que los hospitaleros son voluntarios.

  No olvides llevar tapones para los oídos y un antifaz.

  Si roncas o «respiras» fuerte, espera a que el resto esté dormido para echarte.

  Deja preparada la mochila del día siguiente antes de acostarte. Así no molestarás más de lo necesario al resto de peregrinos por la mañana. Y por favor, no utilices bolsas de plástico de esas que hacen un ruido irritante al ser arrugadas.

  En los albergues públicos está prohibido quedarse más de una noche salvo causa de fuerza mayor. Si te gusta un sitio seguro que puedes alojarte en algún lugar económico.

  Si no encuentras sitio en un albergue y no puedes o no quieres alojarte en un hostal o pensión pregunta a los paisanos.

  Una forma de dormir económica e íntima es una tienda de campaña. Los hospitaleros pueden indicarte donde montarla y los paisanos te pueden dejar hacerlo en su terreno.

  Los caminantes tienen preferencia en los albergues frente a los ciclistas hasta las 20 horas.

Alimentación

  El Camino puede ser entendido de muchas maneras pero nunca como una forma de adelgazar.

   Durante el día no hagas comidas copiosas. En el camino pica algunos frutos secos y alimentos ligeros. Las barritas de cereales son estupendas para tapar los agujeros del estómago. No cenes demasiado tarde y al menos dos horas antes de acostarte.

   En el Camino hay muchos lugares donde podrás comer por poco dinero.

   Si decides hacerte tú la comida, piensa que no merece la pena transportar un infiernillo ya que muchos albergues tienen cocina de uso libre.

   Si llevas un infiernillo de gas infórmate antes de si vas a encontrar cartuchos de esa marca.

   A las seis de la mañana el estómago se niega a aceptar comida. Bebe un zumo, un té o un café con leche para arrancar, y en el primer pueblo que puedas o antes si lo llevas preparado, almuerza bien,

  Compra al atardecer el pan o los alimentos que vas a necesitar en el desayuno del día siguiente. En el Camino las tiendas de comestibles no cierran ni los días de fiesta, pero por si acaso pregunta.

  Siempre que puedas compra alimentos a los paisanos que los ofrezcan directamente de sus huertas.

   Bebe agua y líquidos continuamente, aunque no tengas sed. Si la orina tiene un color más oscuro de lo normal es que te has deshidratado.

   No es necesario que añadas «polvos» al agua, a no ser en los días muy calurosos. Si necesitas recuperar sales haz la siguiente mezcla: 1 litro de agua con el zumo de un limón o una naranja, unos 50 gramos de azúcar y un gramo de sal.

   Lleva pastillas potabilizadoras por si te ves obligado a coger agua de manantiales y fuentes.




En bicicleta

  Acércate despacio a los caminantes, y no dudes en echar el pie a tierra. No utilices silbatos ni otras señales acústicas para avisarlos de tu presencia.

  De vez en cuando baja de la bicicleta y departe con los caminantes. Cada día es más necesario estrechar lazos ente ambas clases de peregrinos.

  Utiliza alforjas o una mochila bien asentada en el transportín. No lleves riñoneras ni mochilas en la espalda.

  Valora la rentabilidad de llevar pedales automáticos: con ellos se rinde más pero necesitarás llevar otras zapatillas. Además, las calas hacen mucho ruido sobre las losas de las iglesias.

  Presta una especial atención cuando vayas por carreteras locales o comarcales. Son solitarias pero pasan coches. ¡No te confíes!

  Evita pedalear durante el crepúsculo. El sol de poniente puede deslumbrar a los conductores que vienen por detrás.

  Lleva un piloto luminoso rojo en la parte trasera y viste ropa de colores vivos, o mejor aún, un chaleco de los que se exigen a los conductores.

  Si vas a empezar y a regresar desde una ciudad grande, el medio más cómodo (y no tan caro como se puede pensar) es alquilar un coche.

  Renfe permite llevar bicicletas sólo en algunos trenes (infórmate en www.renfe.es o en el teléfono 902 340 202). Si vas a viajar en autobús entérate de si te permiten llevar la bicicleta y de que modo. Algunas empresas cobran el transporte de la bicicleta como exceso de equipaje; otras sólo las admiten si van en bolsas o empaquetadas.

  La empresa Viagalicia de Santiago, transporta la bicicleta a cualquier punto de la península, Canarias y Baleares en 48 horas por 30 euros. Tel: 981 535 999; santiago@viagalicia.com.

Equipo

  El equipaje que transportes dependerá mucho de la época en que recorras el Camino. Todas las guías enumeran el equipo básico.

  El equipaje entra en una mochila de 50 litros. En ningún caso debe de superar los 10 kg de peso. Piensa que puedes comprar muchas cosas en los pueblos del Camino.

  En casa haz y deshaz la mochila media docena de veces con lo que vas a llevar. Así te acostumbrarás a guardar las cosas siempre en el mismo orden y lugar.

  No lleves cosas colgando fuera de la mochila. Puedes perderlas o engancharse con las ramas en los pasajes boscosos.

  El cubremochilas impermeable es básico incluso en verano. Mejor si es de color amarillo o naranja para que te vean en los tramos de carretera.

  Aunque lleves una mochila nueva y un cubremochilas, mete la ropa en bolsas de plástico.

  La vara es uno de los símbolos del peregrino, pero posiblemente te sean más prácticos dos bastones telescópicos.

  No estrenes botas o zapatillas en el Camino. La ropa mejor que sea usada. Tampoco estrenes calcetines y no te los compres de todo a cien.

  Lleva unas sandalias con tiras sintéticas y con buena suela. Las puedes usar en la ducha, al final de la jornada e incluso caminar por tramos de buen firme.

  Un paraguas plegable te aliviará del rigor del sol y de protegerá de la lluvia mejor que ninguna chaqueta super técnica (siempre que no haga viento).

  Protégete del sol con una gorra con una visera grande y que cubra la nuca o un sombrero de paja de ala ancha (inmejorable).

  Lleva unas gafas de sol con un nivel de protección tres, como mínimo.

  Si utilizas pantalones cortos tu transpiración se evaporará mucho antes y tendrás que beber más. Además deberás protegerte con cremas solares (especialmente en las corvas: el sol te dará buena parte del día por detrás). Es preferible llevar unos pantalones largos finos. Esta sugerencia es válida para los brazos.

  Lleva un saco de dormir ligero; en verano te bastará uno con una temperatura de confort de 10 grados centígrados.

  Lleva siempre una colchoneta aislante (no inflable). Te servirá para sentarte, para echarte la siesta y para ponerla encima de camas de dudosa limpieza.

  Incluye un bañador en tu equipaje.

Salud

  No olvides llevar la tarjeta sanitaria.

  El botiquín es imprescindible pero sin exagerar. Sólo hay que llevar lo necesario para hacer frente a un pequeño problema en medio del campo. Hay farmacias en muchos pueblos y en caso más grave habrá que recurrir a los centros de salud u hospitales.

  En todas las regiones el número de emergencia es el 112.

  Si eres alérgico a algún medicamento o si necesitas medicarte periódicamente lleva un documento que lo advierta.

Seguridad

  En el camino to el mundo no es güeno. No dejes la mochila o la bicicleta sin vigilancia y lleva el grueso del dinero, la tarjeta de crédito y el DNI o pasaporte en una bolsa cinturón.

  Lleva a mano sólo el dinero que tengas previsto utilizar en el día y no lleves mucho dinero encima. Abundan los cajeros automáticos. Lleva a mano el teléfono de la tarjeta por si la pierdes o «te la pierden».

  Guarda la credencial del peregrino en una bolsa impermeable.

  Al caminar por carretera hazlo por el arcén o margen izquierdo, en fila india y coloca en la mochila la linterna encendida enfocada hacia atrás. Evita en lo posible hacerlo al atardecer. Recomendamos llevar un chaleco como los que se exige a los conductores.

Miscelánea

  Lleva un rollo de papel higiénico. En los albergues es muy solicitado por los que no lo llevan.

  Un rollo de cinta americana te sacará de muchos apuros: un desgarro en la capa de lluvia, un vendaje de emergencia, etc.

  Lleva media docena de pinzas para la ropa y un cordel de unos tres metros.

  Estira los músculos de las piernas y de la espalda al final del día. No necesitarás más de cinco minutos.

  Si vas a viajar con amigos poneos de acuerdo sobre los libros que vais a llevar; así no se agotará la lectura.

  Un walkman, un diskman o una radio son buenos compañeros en las etapas más monótonas, pero siempre con auriculares.

  Intenta que todos los aparatos electrónico que lleves (linterna, radio, teléfono, etc.) usen el mismo modelo de pilas.

  Conviene que lleves una libreta donde anotar las impresiones y sensaciones que experimentas así como datos de interés.

 Cada tres etapas largas haz una corta . Aprovéchala para lavar la ropa y descansar.

  Acostúmbrate a madrugar. En verano la jornada comienza antes de que salga el sol (el despertador a las 5h 30 min. de la mañana) para utilizar las horas más frescas para caminar. Con un poco de disciplina puedes estar en el fin de etapa a las dos de la tarde como mucho.

  Evita caminar en plena solanera. Es preferible hacer un alto que morir en el intento de llegar a la meta (hemos visto a caminantes que perseguían el agua de unos aspersores en plena Castilla en septiembre).

  No existe una regla general en los albergues para admitir a los animales de compañía, depende mucho del hospitalero. Desde luego, en temporada alta no cuentes con meterlo dentro.

  Si decides llevar a tu perro llévalo atado y con bozal. No sobra que el veterinario le haga un reconocimiento médico.

  Antes de hacer una consumición en un bar o restaurante pregunta el precio. Evitarás sorpresas desagradables. Esto es especialmente recomendable con los llamados menús de peregrinos.

  Los planos de algunas guías no están a escala y te pueden confundir. Confía más en el rutómetro.

  Si te han aparecido ampollas en la planta de los pies pon un salva slip como plantilla. Los modelos con «alas» se sujetan mejor.

  Sal del Camino para visitar un lugar interesante. Si no lo haces tarde o temprano te arrepentirás.



La credencial

  La credencial es el carnet de peregrino. Se entrega personalmente a los que van a Santiago a pie, en bicicleta o a caballo y se puede conseguir donde se comienza el Camino, en las Asociaciones de Amigos del Camino y en parroquias. Sólo se precisa el DNI.

 La credencial es gratuita aunque en algunos lugares te solicitan una reducida cantidad simbólica que nunca debe superar los 25 céntimos de euro.

  La credencial permite acceder a los albergues pero no te garantiza una cama.

  Con un sello al día en la credencial basta para justificar nuestra peregrinación.

  Si quieres obtener la Compostela y no eres creyente alega sencillamente motivos espirituales.

30 ene 2014

A cuestas con tu mochila

¿Hay una manera correcta de cargar la mochila?.  Sí, y es importante conocerla por que ello te evitará mas adelante situaciones muy fastidiosas.

Algunas personas pueden ser más organizados que otros, pero es importante aprovechar cada pulgada.

Además de tener un ajuste apropiado, la otra clave para un viaje cómodo es la correcta carga de la mochila. Cada uno tiene su propio sistema de carga de su pack, hay algunas pautas universales sobre el peso y la gravedad.

Una mochila de camping muy bien diseñado mantendrá la carga cerca de su centro de gravedad, lo que hace que sea más fácil para que  puedas moverte, cambiar de dirección, y hagas lo que tienes que hacer. Una mochila bien cargada es considerablemente más cómoda que una mal empaquetada.

Distribuye el peso para que la mochila quede bien equilibrada.

El centro de gravedad de la mochila debe ir lo más alto posible para impedir que tire del cuerpo hacia atrás. Es decir, a la hora de cargarla, lo más ligero y/o menos necesario deberá ir en la parte inferior (ropa de repuesto, etc.). Lo más pesado se instalará preferentemente en los dos tercios superiores de la mochila. Este detalle facilitará un mejor control de la carga y una mayor estabilidad al estar alineados el centro de gravedad de la mochila y el de la persona. Ponte la mochila y comprueba que está equilibrada. No importa que sientas que pesa, es normal, pero sí que vaya correctamente sobre los hombros y espalda.



Antes de ponernos a guardar todo dentro de la mochila: conviene extender toda la ropa y cosas varias (por ejemplo encima de la cama) colocándola por tipos de ropa o por bolsas y así, con la visión global, nos será más sencillo comenzar a guardar. Procura que no queden huecos vacíos o mal aprovechados y conseguirás una mochila mas uniforme. No pasa nada porque las cosas vayan apretadas a tope, de hecho es lo más normal. No se sabe cómo, pero en el viaje de vuelta siempre cabe todo mejor, aunque lleves lo mismo, ya lo verás (a lo mejor porque va arrugado)

Coloca los objetos en función de su utilidad:

Las cosas de más uso en la parte superior o en los bolsillos laterales y las de menos uso irán más al fondo. El saco de dormir lo sacarás a las pocas horas de llegar al campamento, por lo que no lo coloques en el fondo de la mochila (piensa en tu comodidad para el primer día de campamento). Debemos intentar situar las cosas siempre en un orden lógico. Por ejemplo: primero los pantalones, luego las camisetas, y luego los jerséis (o como tú creas más útil). Acordándote del orden elegido, usarás mejor tus cosas, durante el campamento. No coloques objetos duros o puntiagudos en la parte de la espalda para que no te molesten.

No cuelgues cosas por fuera de la mochila:

Se pueden llevar cosas aprovechando los amarres o cintas exteriores de la mochila (expresamente diseñadas para eso), pero lo que no es bueno es “colgar” cosas para llevarlas como un cencerro de vaca, molestándote y golpeando o enganchándose con todo o perdiéndose incluso. La esterilla aislante, enrollada, se suele sujetar bastante bien con las correas exteriores de la mochila, en la mayoría de los modelos.

Las cosas pequeñas, como calcetines o ropa interior:

No es una norma, pero sí es muy recomendado llevarlos repartidos en bolsas de plástico tipo supermercado. Cuando necesitas un par de calcetines sabes que están en esa bolsa y es mucho más fácil tenerlos ordenados, limpios... es un truco muy práctico, cómodo y ordenado. De lo contrario, imagínate los calcetines todos sueltos ¡vaya lío!

También puedes hacerlo con otras prendas. Los demás utensilios como la linterna, documentación, etc, se suelen meter en los bolsillos laterales u otros especiales de la mochila grande o en la mochila mediana, riñonera, etc. 


El objetivo de esta distribución es evitar al mismo tiempo que la carga pesada esté en la parte superior (ya que te tiraría para atrás) y que la carga pesada en la parte inferior (para no sentir que te están tirando para abajo). Si la carga está ubicada en la parte central tendrás un mejor balance y sentirás la carga más naturalmente. Una idea de los items que se pueden ubicar en cada zona son: 

Zona 1 - El fondo de la mochila es un buen lugar para colocar la bolsa de dormir. 

Zona 2 - En esta zona podéis ubicar items como equipo de escalada, comida etc. 

Zona 3 - Las cosas livianas y voluminosas van en la parte superior o en la parte media trasera de la mochila. 

Cuando termines de cargar la mochila no te olvides de usar las cintas de compresión que ayudan a contener la carga cerca de tu espalda y las cosas en su lugar. 



Cómo ajustar la Mochila.

1) Afloja todas las cintas del espaldar.

2) Ponte la mochila de forma que la riñonera quede sobre los huesos de la cadera, traba la hebilla y ajústate la cinta del cinturón.

3) Acomódate las correas ajustándolas hasta que queden a no más de 10 cm de las axilas.

4) Ajústate las cintas de tracción superior hasta una posición en la que la sientas cómoda.

5) Ajusta el cinturón de pecho y las correas de tracción inferior hasta una posición en la que la sientas cómoda.

Este ajuste debe ser realizado con la carga real que vas a transportar una vez que hallas determinado tu largo de espalda y hallas ajustado la medida del sistema de suspensión al de tu largo de espalda.

Lo ideal es que el peso esté repartido entre los hombros y la cadera y que el ajuste permita que la mochila sea una extensión de tu espalda.

Cómo cuidar la mochila.

Para mantener en buen estado sus materiales guarda tu mochila lejos de la humedad, el calor, los ácidos, etc.
Las mochilas deben ser lavadas a mano con un jabón suave luego bien enjuagadas y dejadas a la sombra para secarse.

Recuerda: 
Lo que metas en tu mochila es aquello con lo que vas a tener que cargar todo el tiempo a tus espaldas, así que: prioriza, prioriza, prioriza y después de ello...
vuelve a priorizar.


En 2011 el cineasta y documentalista Josu Ozkaritz viajó con un amigo como mochilero por Asia, y entonces se dio cuenta lo poco que realmente hace falta en la vida para vivir y disfrutar de ella. 

Este corto que realizó Josu Ozkaritz en la India refleja la alarmante dependencia del ser humano por las nuevas tecnologías y nos invita a reflexionar profundamente sobre aquellas cosas que son (o al menos deberían serlo) más prioritarias en nuestra vida.


28 ene 2014

Consideraciones importantes antes de montar tu tienda



Orienta siempre la tienda en base al sol, el viento y la pendiente.

Esto quiere decir:

Armar la tienda sobre un terreno lo más nivelado posible.

Retirar piedras, ramas y otros objetos con anterioridad. Recuerda: una piedra pequeña puede llegar a parecerte una verdadera roca si tienes que dormir sobre ella.

Si hay vegetación cerca podemos formar una capa de hojas sobre el sitio donde acamparemos para hacer mas mullido el suelo.

Tened en cuenta no acampar en una zona donde el terreno forme un embudo o un pozo. Nos inundaremos si llueve en el mejor de los casos, y en el peor... ni os cuento; Baste con deciros que podéis incluso poner vuestras vidas en un serio e innecesario peligro. Buscad zonas altas para solucionar esto.

Obviamente tened mucha precaución con el fuego (a todos los niveles) y procurad que esté prudencialmente apartado de la tienda.

En cuanto a la orientación, generalmente la cola de la tienda apuntando hacia donde vienen los vientos o posibles tormentas.


También es importante que te asegures de llegar a tu campamento antes de que oscurezca. Armar una tienda en la oscuridad, o con una linterna, sin duda puede llevar mucho tiempo y puede ser peligroso o, al menos, incómodo si terminas durmiendo sobre un palo que perdiste mientras limpiabas la zona para montar el campamento.

Las piquetas se colocarán con suavidad, no perpendicularmente a la tierra, ya que en esta posición no ejercen la resistencia adecuada y se soltarían, el modo idóneo es haciendo un pequeño ángulo.


La lona: esa amiga tan útil



Vamos a hablar de un producto que, en mi opinión, es imprescindible a la hora de ir de acampada y que resulta muy aconsejable. Me refiero a las lonas para poner en el suelo de la parcela o a una cierta altura sobre la tienda para crear un área extra de sombra o protección contra las inclemencias.Se trata de un producto barato y fácil de encontrar que nos hará las cosas mucho más fáciles, además de alargar considerablemente la vida de nuestras tiendas de campaña. 

La tienda no entra en contacto directo con el suelo, lo cual es muy beneficioso: no se mancha de barro, menos humedad, más fácil de limpiar…

A la hora de recoger el campamento, la tienda está prácticamente limpia, por lo que se la pasa una bayeta y se puede guardar. Por otro lado, a la lona se le pega un manguerazo y ya está lista para la próxima vez.

Es muy fácil encontrarla en grandes superficies como Decathlon, ya que allí tienen un montón de productos de camping. Son bastante baratas y su precio puede oscilar entre 10 y 15 euros dependiendo del tamaño: hay un modelo de 2 x 2,5 y otro de 3 x 4 metros cuadrados.

También es posible encontrarla en hipermercados como Alcampo o Carrefour, en la zona de jardín. Otra opción son las ferreterías y también las tiendas de deporte convencionales.


Acampando bajo la lluvia



Los árboles se ponen más verdes, los colores más brillantes y el “olor a tierra mojada” invade todo con ese perfume único que nos recuerda que la Naturaleza es una de las cosas más bellas a disfrutar en la vida. Pero antes de eso, tenemos que soportar una de las amenazas más fastidiosas en todo campamento: la lluvia. He aquí algunos pequeños trucos para protegerse de ella.

El agua en una acampada siempre es un problema, ya que si bien los equipos son cada vez más sofisticados y resistentes, y muchos establecimientos ya ofrecen servicios para protegerse de ella a sus huéspedes, como parcelas techadas; arruina una de las actividades esenciales de quienes eligen esta forma de ocio que implica pasar tiempo a la intemperie. Si bien uno puede encontrar algunas opciones para reemplazar esto último, tanto fuera como dentro del camping (si es que no se encuentra en un sitio agreste), la lluvia puede ocasionar otro problema mayor, como es la mojadura de varios elementos primordiales. Entre ellos, la ropa, los sacos de dormir y material electrónico sensible, como cámaras de fotos, teléfonos móviles, etc. haciendo nuestra estadía en la naturaleza realmente incómoda.

- Evita acampar debajo de los árboles. Mientras más alejado mejor, especialmente en días de tormenta eléctrica. Evitarás de esta forma que uno pueda caer sobre tu tienda.

- Asegúrate de no apoyar ningún objeto sobre las paredes de tu tienda. Tanto tu cuerpo como cualquier objeto podrían generar, que al apoyarse sobre una de las paredes de la tienda, se acumule agua; lo que derivará en que se termine filtrando. Siempre hay que recordar que la mayoría de las tiendas son resistentes al agua, pero no a prueba de agua. No olvides secar bien la tienda antes de guardarla, esto te ayudará a conservarla en mejores condiciones para tu próximo campamento.

El agua en un campamento afecta de dos maneras: la que viene del cielo y la que corre por el suelo. Para preservarse de ambas también hay algunos trucos:

- Llevar siempre una lona no es una mala idea, te puede ayudar a proteger tu tienda de las inclemencias. También  podrás crear un espacio fuera de tu tienda con múltiples usos, entre ellos para cocinar o un espacio que dé sombra con fines recreativos. En el caso del espacio de cocina, aunque esté lloviendo podrás seguir cocinando o utilizarla para evitar comer dentro de la tienda. Recuerda siempre poner la lona de forma tal que no permita que se acumule agua en el centro de la misma, ya que el peso que ésta tiene, puede provocar que la misma se rompa.

- En las lluvias prolongadas, el suelo tiende a subir humedad hacia la superficie, aunque no caiga agua directamente sobre él. Por eso, también es bueno llevar algún nylon o lona plástica para colocar debajo del piso de la tienda. Ello debería hacerse siempre, porque es una forma de protegerla de la aspereza e imperfecciones del suelo, pero especialmente para evitar las lentas pero persistentes manchas de humedad que puedan aparecer. Hay que cuidar que el nylon no sobresalga mucho de la superficie del piso, porque podría enviar hacia adentro el agua que escurre por el sobretecho.

- Cava una canaleta alrededor de tu tienda. Es la más reconocida de las técnicas para prevenir la lluvia, y la más famosa por su eficacia. La idea consiste en cavar una canaleta alrededor de tu tienda, esto hará que el agua se acumule allí, impidiendo que la base de tu tienda se encharque se moje.Ten en cuenta que en la tiendas tipo iglú es más complicado y si no lo hacemos bien sólo generaremos grandes pastones de barro alrededor nuestro. Es preferible destinar tiempo y esfuerzo a realizar sólo una o dos estratégicamente ubicadas que sean capaces de desviar el agua que se mueve por el suelo, a construir una fortaleza de tierra alrededor de nuestra tienda. No hace falta que sean muy profundas: con provocar el desvío alcanza para que la corriente haga el resto es suficiente.